Empecé con las pruebas de ADN. Luego la curiosidad por un apellido raro no me dio tregua. Ahora viajo por el túnel del tiempo sin billete de regreso. La primera prueba genealógica me la proporcionó Archivos de Puerto Rico: el certificado de defunción de un tatarabuelo esquivo. María ha sido súper amable, la Virgilio en este viaje a mi pasado.